Ictus, tabaco y ansiedad

¿Hay relación entre ictus, tabaco y ansiedad? Los indicios apuntan a que sí, dado que estas tres condiciones están vinculadas a alteraciones vasculares. La tesis doctoral de un infermero de Manresa se suma ahora a la literatura en este sentido. Hablamos de cómo el ictus, el tabaco, la ansiedad y la depresión se relacionan entre ellos.

Ictus, tabaco y ansiedad - Aquí Psicología Manresa

El profesor de Enfermería de la UManresa, Eduard Maldonado, ha presentado recientemente su tesis doctoral en la que estudiaba la prevalencia de ansiedad y depresión en las personas que fumaban antes de tener un ictus. La prevalencia, en este caso, es el porcentaje de personas que, siendo fumadoras y teniendo un ictus, también tenían ansiedad y/o depresión.

Qué es un ictus

Un ictus es lo que antes se conocía como embolia, apoplejía o derrame cerebral. Es un tipo de accidente cerebrovascular en el que se obstruye o se rompe una vena o una arteria del cerebro. Se manifiesta en forma de pérdida súbita de la fuerza o de la movilidad de la mitad del cuerpo, dolores de cabeza o incapacidad para hablar. Es muy importante reconocer sus síntomas porque requiere una intervención urgente. Este vídeo explica cómo saber si otra persona puede estar teniendo un ictus, y si creemos que así es, debemos trucar al 112.

El papel del tabaco en el ictus

La lista de perjuicios del tabaco para la salud es interminable. Fumar se asocia a un mayor riesgo de tener cáncer, enfermedades respiratorias y enfermedades cardiovasculares, entre ellas, el ictus:

  • Fumar provoca daños en los vasos sanguíneos y hace aumentar la presión arterial.
  • El tabaco reduce la cantidad de oxígeno que llega a las células, perjudicando las funciones vitales.
  • No hay que ser fumador para sufrir estos daños: el riesgo también existe cuando respiramos el humo de otra persona.

Cómp se implican la ansiedad y la depresión

La ansiedad se puede vivir como un síntoma aislado o como un trastorno que acaba afectando la vida diaria de la persona. Con la depresión ocurre algo parecido, aunque cuando sólo es un síntoma lo llamamos tristeza. Estar ansioso o deprimido también incrementa la presión arterial y reduce la actividad física. Por otro lado, muchas personas que tienen ansiedad o depresión utilizan el tabaco para relajarse, contribuyendo así a todos los riesgos mencionados.

¿Se puede prevenir un ictus?

La ansiedad, la depresión, el tabaco y la falta de ejercicio físico aumentan el riesgo de ictus

La Organización Mundial del Ictus ha detallado 10 medidas para prevenir esta patología [ENLACE a la infografía, en inglés]: Controlar la hipertensión arterial, hacer ejercicio físico, mantener una dieta equilibrada, mantener un peso saludable, reducir el colesterol, no fumar, reducir el consumo de alcohol, tratar la diabetes, tratar el estrés y la depresión y tratar la fibrilación auricular. Vemos que la mayoría de estos factores de riesgo se pueden controlar con un estilo de vida saludable, introduciéndolos a nuestras rutinas diarias.

Tratamiento y rehabilitación postictal

Cada región del cerebro controla unas funciones determinadas. Por tanto, los efectos de un ictus dependerán de la parte del cerebro que se vea afectada.

La mayoría de personas que tienen un ictus sobreviven, aunque suelen quedar secuelas. Las secuelas más frecuentes son la pérdida de fuerza y dificultades en el control del movimiento, el riesgo de caídas, las alteraciones visuales, del lenguaje y de la sensibilidad, la depresión y las dificultades cognitivas (pérdida de memoria, atención y capacidad de planificación).

Muchas de estas funciones alteradas se pueden recuperar con programas de rehabilitzación. La recuperación suele ser parcial, y tarda entre unas semanas y unos años. Los objetivos son adaptarse a los cambios (por ejemplo, cambiar la manera de moverse para evitar caídas) y recuperar la autoestima y la autonomía. En esas estrategias intervienen profesionales de muchas disciplinas: médicos, enfermeros, fisioterapeutas, educadores sociales, psicólogos, etc.

¿Qué podemos hacer desde la Psicología?

En personas que han tenido un ictus, los psicólogos podemos intervenir de las siguientes maneras:

  • Ayudándolas a afrontar los cambios, las pérdidas y la posible situación de dependencia.
  • Tratando la ansiedad y la depresión.
  • Con ejercicios de rehabilitzación cognitiva (frenar la pérdida de la memoria y la concentración, ayudando a recuperar la capacidad de organizarse y planificarse, etc).
  • Facilitando la expresión emocional de los pacientrs y de sus cuidadores.

Es importante seguir investigando, como ha hecho el profesional de Manresa Eduard Maldonado, para encontrar nuevas claves que ayuden a prevenir el ictus y tratar sus consecuencias. Según la tesis doctoral de este enfermero y profesor, sabemos que si detectamos precozmente las alteraciones emocionales (ansiedad y depresión) en las personas que han tenido un accidente vascular cerebral podremos mejorar su salud y bienestar y ayudarlas a implicarse en su propia recuperación.

Telèfon psicòleg ManresaWhatsApp psicòleg ManresaEmail psicòleg Barcelona

Puedes dejar una pregunta o un comentario en este artículo, y te responderé personalmente. Y si crees que puede ayudar a alguien que conoces, compártelo!

Deja una respuesta