Efectos psicológicos de la contaminación

Tanto la contaminación del aire como la contaminación acústica tienen efectos psicológicos en los niños y en los adultos. La ciudad de Barcelona tiene índices de contaminación elevadísimos, que a largo plazo perjudican todos los campos de la salud. Hablamos de los efectos psicológicos de la contaminación y de cómo compensarlos.

Efectes psicològics de la contaminació a Barcelona

Los problemas de contaminación en Barcelona

La contaminación se ha convertido en un problema de salud pública. La ciudad de Barcelona registra niveles de polució muy elevados, tanto del aire como en forma de ruído, que alteran la calidad de vida y perjudican la salud mental a corto y a largo plazo. Los efectos psicológicos de la contaminación se notan en varios ámbitos y se están estudiando cada vez más.

Medidas como el establecimiento de la Zona de Bajas Emisiones son un paso importante para empezar a resolverlo, siempre que se acompañen de mejoras en el servicio y de reducciones del precio del transporte público. Cabe decir que del confinamiento debido al coronavirus podemos sacar una lección sobre cómo reducir la polución en las ciudades.

Los efectos psicológicos de la contaminación

Contaminación atmosférica

La contaminación atmosférica es la que afecta el aire que respiramos, en forma de humos y partículas. Es la responsable de la acumulación de gases de efecto invernadero y de la capa de suciedad que se ve a menudo en el cielo de ciudades como Barcelona. En este mapa se pueden consultar los niveles de contaminación del aire, calle por calle, en Barcelona.

El tráfico es la principal fuente de contaminación acústica en Barcelona

Algunos elementos son de origen humano, como las partículas de los humos de los coches o el humo industrial. Otras se consideran naturales, como el polvo que viene del Sáhara o el ozono troposférico.

Un estudio hecho en Barcelona y Rotterdam demostró que cuando una mujer embarazada permanece expuesta a altos niveles de contaminación, su hijo tiene más riesgo de acabar desarrollando dificultades en el autocontrol de la conducta o un Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Contaminación acústica

La contaminación acústica es el ruido excesivo y molesto provocado por las actividades humanas (tráfico, obras, locales de ocio). Se mide en decibelios (dB). La Organización Mundial de la Salud sitúa en 70 decibelios el punto donde el ruido empieza a ser peligroso para la salud. Esta intensidad equivale a la del tráfico normal.

Los efectos psicológicos de la contaminación acústica, en resumen, son los siguientes:

  • Fatiga, estrés, irritabilidad.
  • Aumento de la agresividad y la violencia.
  • Síntomas de ansiedad y depresión.
  • Insomni, tanto a la hora de conciliar el sueño como en forma de despertares frecuentes durante la noche.
  • Problemas de atención, concentración y memoria.
  • En los niños, también sale perjudicado el aprendizaje, debido a la suma de los efectos anteriores.

Contaminación lumínica

La luz natural es un regulador de nuestro ritmo circadiano. La paraula circadiano significa «que dura cerca de un día», y se usa para describir el ritmo de sueño y vigilia: de manera natural nos despertamos cuando aumenta la luz (por la mañana) y tenemos sueño cuando se va la luz (por la noche).

La luz artificial es necesaria para mantener las actividades humanas, pero nos puede acabar llevando a experimental efectos psicológicos de la contaminación lumínica: en forma de insomnio. El uso de teléfonos móviles y tablets poco antes de dormir, precisamente, contribuye a este problema: Estos aparatos desprenden una luz blanca que confunde el cerebro haciéndole creer que es de día. Por eso nos quita el sueño.

En dormitorios poco aislados, la iluminación de la calle puede contribuir a las dificultades para dormir.

Cómo podemos reducir los efectos psicológicos de la contaminación

La primera recomendación es buscar espacios libres de contaminación fuera del centro: parques, bosques, etc. El objetivo de pasar allí un rato cada día es poco practicable, però sí que podemos aprovechar todas las oportunidades que tengamos.

A partir de aquí, desde la Psicología, podemos hacer intervenciones para cada uno de los efectos psicológicos de la contaminación en particular. A veces es difícil evitar la exposición a la contaminación, pero podemos compensar sus efectos con diferentes estrategias:

  • Para la irritabilidad i la agresividad: Entrenamiento en autocontrol, solución de problemas y resolución de conflictos.
  • Para el insomnio: Trabajo con pautas de regulación de horarios y hábitos durante el día, poco antes de ir a dormir y a lo largo de la noche si nos cuesta coger y mantener el sueño.
  • Para la ansiedad: Entrenamiento en técnicas de respiración consciente, relajación y focalización de la atención.
  • Para la depresión: Técnicas de solución de problemas, aumento de la actividad para la distracción, mejora de las relaciones sociales y cambios en la autoimagen.
  • Para los problemas de atención, concentración y memoria: Uso de herramientas de apoyo (recordatorios, alarmas, etc), control de los estímulos ambientales y formación en técnicas de memoria.
  • Para el estrés: clasificación de las actividades según su importancia, pautas de ejercicio físico y técnicas de reducción de la activación física y mental.

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